Supongo que no siempre podemos elegir la vida que nos toca, podemos mejorarla, empeorarla, disfrutarla…pero no cambiar de dónde venimos, ni mucho menos elegir a nuestros progenitores.
Hay tres clases de personas; las que darían la vida por sus padres, las que harían lo que fuese por cambiarlos y a las que les hace falta.
Yo me identifico con las tres, o bueno, me identificaba.
Me llamo Alaia tengo 18 años y el resto no importa, la cuestión es que indirectamente todo lo que soy es en lo que me han convertido.
¿Por qué?
Mi madre me abandonó a los 4 años, desde ese momento mi padre empeoraba como tal rosa regalada, cortada y sin agua, se fue marchitando, pero seguía ahí.
Crecí amándolos. Los justificaba, siempre creí que las cosas pasaban por algo. Yo no era quien para juzgar a mi madre por irse o a mi padre por ser como era. Era solo una niña con ganas de querer y ser querida, con ganas de soñar y cumplir sueños, no quería dinero, ni coches, ni un novio rico, ni muchos vestidos…simplemente amor.
Pero ya sabéis lo que dicen y si no lo dicen…pues me lo invento: ama lo que deseas y terminaras odiando la espera y junto a ella lo que anhelas.
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