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REENCUENTRO
12/16/2013
Teresa Delgado Duque
Le salía luz de los deditos y mantuvo sus manos escondidas todo el tiempo que pudo. Le parecía una desgracia ser diferente al resto de los seres dotados de dedos. La tradición decía bien claro que ellos, los hacedores de caminos, habían de tener dedos fuertes, en ningún lugar se hablaba de luz. Un hacedor de caminos que esconde sus manos no tiene derecho a llevar tan digno nombre,
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