DANILO (40) un joven padre divorciado vuelve al parque donde jugaba feliz con su hija ALESSIA (18) cuando niña, justo donde han quedado para verse y celebrar el cumpleaños dieciocho. Durante la espera el padre mitiga la ansiedad jugando solo sus juegos inventados con cosas tomadas de la basura, haciendo gala de su oralidad y creatividad artística. Llega la hija al parque y la reacción de ella al sentirlo cerca es cancelar el particular reencuentro ya que él, que no está consiente de ello, ha sido invocado por ouija pues la madre Alessia en el pasado le mató para salvarla de él. Al final ese día para Alessia representa un símbolo de conciencia y perdón; sintiéndose una mujer ya preparada para el amor.
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