Todos podemos producir realidad semiótica a partir de los elementos y la estructura que componen nuestro sistema psíquico, pero ninguno de nosotros puede comprender cualquier realidad semiótica a partir de esas mismas condiciones individuales. Comprender es una competencia intelectual cuya posesión o carencia condiciona la disposición de los individuos para tomar contacto con diferentes realidades semióticas y define posiciones sociales y posibilidades de entrada y salida de los diferentes sistemas funciona les de la sociedad moderna. Desde el último cuarto del siglo pasado el furor por adquirir y mantener aquella competencia fue declinando en beneficio del acercamiento a dispositivos de altísima velocidad y precisión para dar respuestas inmediatas sin que el usuario tenga que esforzarse para querer saber o comprender cómo puede ser eso posible. Al mismo tiempo y en consonancia con ese nuevo estado de cosas tecnológico la clase de realidad semiótica mayoritariamente producida de manera artificial aprovechó el envión para autorreplicarse a la manera de virus culturales, con el paso de una mente a otra a una velocidad nunca antes vista. Dentro de este panorama, resulta por lo menos sugerente preguntarse por, y reflexionar acerca de la relación que mantienen en nuestro tiempo la realidad semiótica, los sistemas psíquicos, tal como están socialmente formateados por la cultura de masas, y esos productos culturales que aprovechan las cualidades de la alta tecnología para difundirse y replicarse sin que sus destinatarios, los nuevos usuarios de medios y redes, sientan demasiada preocupación o inquietud por el valor o la calidad de esos contenidos. Este libro es una invitación a transitar por esa sugerencia.
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