No hay muro que contenga la conciencia ni cárcel donde encierren las ideas; no hay hombre que te impida ser quien seas, ni paz que se consiga con violencia. No existe en el tirano la indulgencia, mentiras de un político que creas, verdades como puños que no veas, corruptos que no huelan a indecencia. Dejémonos entonces ya de excusas de usar paños calientes, medias tintas, palabras que no sean la verdad. Atrás quedaron las almas confusas, mañana brillarán, serán distintas: estrellas blancas de l
All rights reserved