Escribo una canción que pueda condensar
todo el agradecimiento que en mí puedas encontrar.
Cabeza y corazón se exprimen para dar,
un homenaje al hombre que la vida supo dar.
La suya propia a los demás que nunca supo negar,
su vida a su mujer que trece hijos hizo nacer.
Oh, Papá sin ti ¿qué sería de mi vida?
oh, Papá, por ti dio comienzo mi existir,
una vida que pretende ser imagen de la tuya,
de una que solo piensa en sí dentro del conjunto de la Humanidad.
Frecuentes separaciones harían pensar
que este padre que yo tengo por sus hijos no sentía nada.
Pero esos ratitos que juntos pasamos atrás,
aunque siendo fugaces tu alma podía tocar
Oh, Papá, ven pronto, siéntate junto a mí,
Oh, Papá, mírame, que ante todo has de verte en mí.
Y no olvides que aquí en tu casa a tus hijos has de encontrar,
En la casa de tu alma, juntos todos en ese hogar.
Y ese día en que a ti te lleve Dios
pido a él que de mí no salgan lágrimas,
pues a mi lado siempre te he de encontrar.
Y mis mañanas han de reflejar lo que hiciste de mi vida.
Ojalá que siempre que me mires
ese orgullo que siento por ti nazca dentro de ti.
Oh, Papá…
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