Obra de teatro de dos actores, reflexiva, cruda.
En un lugar más allá del tiempo, del juicio y de toda explicación humana, dos almas se encuentran tras la catástrofe final. Aureliano, un cardenal católico que vivía una profunda crisis de fe, y Elías Krüger, un célebre físico ateo cuya obsesión por desmentir a Dios terminó desencadenando la destrucción del sistema solar.
Ambos han muerto en el colapso de un experimento de antienergía. Ahora, en un espacio indefinido entre la existencia y la trascendencia, deberán confrontar no solo sus creencias, sino su humanidad.
Lo que comienza como un agudo duelo verbal entre razón y fe, deviene en un viaje emocional e intelectual en el que se cuestionan los límites de la verdad, el sentido del sufrimiento, los milagros y el papel del hombre ante lo inmensurable. A través de confesiones, recuerdos, pequeñas epifanías y fenómenos inexplicables, descubrirán que, sus caminos, no fueron enemigos, sino paralelos; que la verdad no es una bandera, sino una búsqueda… y que al final, el amor y la unidad con el universo son más trascendentes que cualquier certeza.
«Un Ápice de Eternidad» es una obra íntima, filosófica y profundamente humana. Un escenario desnudo, dos grandes actores y una conversación que va del escepticismo a lo sagrado, de la lógica al asombro, y del juicio a la comunión con el todo. Una experiencia teatral que invita al espectador —creyente o no— a cuestionar, sentir y recordar que, incluso en el abismo, nunca estamos solos.
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