Un escondite con sombra en el que aislarse de las apariencias en el que olvidar los susurros tortuosos de los que hablan más que cuentan, de los que oyen más que escuchan de los que mueren y alimentan.
En un rincón apartado del ruido de un mundo lúgubre, del piar de pájaros inertes me hallo buscando los ápices de la niebla y un grupo de hormigas que, despavoridas, digan que es la libertad la que tiembla.
Ni terremotos ni huracanes ni tormentas ni galernas, la naturaleza hizo al hombre y el hom
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