Vienen escalofríos, se acerca un posible resfriar, pero... no es la escarcha que enfada,
hay otros helores que calan más, que sobran en la almohada,
que nos hacen sentir mal. Ahí queremos la hoguera y sus brasas, que marcharon, a cualquier lugar de la nada
como las hojas caídas del árbol
esperando mutar,
por el suelo evaporadas. ¡Tan perdidas... pero no olvidadas! ¡Que no por ello se está triste pero si, algo apenada! La ventana de aquel ocaso quedó bien cerrada, y las flores por ella sali
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