Retrato de Fernando Pessoa,
por José de Almada Negreiros ¡Dios mío, no para casi nadie por la calle!... Algunos lo tienen que estar pasando fatal, con lo de estar todo el día encerrados en sus casas. Mira si no, esas pobres mujeres, con el temor impuesto de tener que convivir con su maltratador, las 24 horas del día. O con la maltratadora, que también las habrá, digo yo, o cuanto menos alguna pedorra insoportable, qué hastío de reclusión, que las circunstancias le obliguen a uno a pasar todas l
All rights reserved