Los contextos de la instintividad son vinculantes y dirigen las relaciones humanas que conforman la literatura, el arte, están entrelazados e interrelacionados entre sí de forma compleja y constante, como en el resto de los seres vivos. En el hombre creatividad, arte y literatura funcionan como un efector más de un órgano encargado de ejecutar respuestas a estímulos (el cerebro), y como una extensión supra-biótica de la unidad estructural y funcional que es nuestro sistema nervioso. El placer, el juego, (así como el sexo dentro de los dictámenes internos del instinto), se convierten en un dictado. Y, en un daguerrotipo de lo que en verdad somos.
All rights reserved