Con pasos de tortuga sin fé, va taciturno y confundido, esperando más la noche que el alivio, mientras inquieto hasta el talón y en la punta del delirio, permuta sueños ajenos
La luz tibia calienta la cama, dibujando con mano ligera sobre su espalda, su rostro, sus curvas, su pelo… Y si sabes lo que pasa con dos cuerpos revueltos en un par de sábanas...
carta a un amigo. ¿Acaso en mi locura viste un reto incierto o una excitante promesa de aventura? Me juraste una vez que llegaríamos a ser viejos, pero nunca ancianos…