Ensayo.
Como graciosas curiosidades hace referencia a cómo la historiografía —y el pensamiento contemporáneo en general— incluye a las mujeres en el relato del pasado. Constituye una crítica a la actual forma de contar la Historia, que persiste en su empeño de ignorar el trabajo que las historiadoras de las mujeres vienen realizando desde la década de los ochenta, y en seguir narrando a las mujeres del pasado desde la misoginia y la excepcionalidad, convirtiendo en virago a toda aquella que se haya salido de los esquemas patriarcales que todavía hoy maneja la ciencia histórica
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