Un día me levanté y decidí que no quería volver a aplaudir la perfección. Que ver a todas esas famosas de cuerpos definidos y piel lisa, nariz pequeña, dientes blancos, pelo perfecto... no me haría querer ser como ellas. Porque lo mejor de mí soy yo, con mi pelo al natural, con mis marcas del acné y mis granitos casuales, con mi cuerpo sin curvas, mis ojeras, y mis repetidos conjuntos de ropa.
Alababa y envidiaba a todas aquellas bloggers que a diario actualizan con trucos de maquillaje, c
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