1302194620101
La Huida
02/19/2013
José Ángel Soguero Salavera
Los ruidos del bosque no amedrentaban a Sergio, los oía, los entendía, los descartaba. Sólo se quedaba con el ruido de las ramas quebradas, el jadeo de cuerpos fatigados, que como él seguían y seguían incansablemente detrás de su presa.
Sergio corría, trepaba, saltaba, se paraba, escuchaba, cogía aire, y volvía a correr. Sus perseguidores no daban tregua, exhaustos y cansados, sabían que él estaba cerca, y por ello esa sensación de victoria cercana, les impulsaba a seguir.
Él estaba solo, ai
All rights reserved