Es hermoso ver al riachuelo correr zigzagueante, sin importarle las toscas piedras o los troncos afilados que osan impedirle el paso. Él, seguro, los vence con toda la bravura de titán que encierra en su corazón cristalino; nada lo detiene en su afán de volverse inmenso. Lleno de frescura y destellos de luz de sol, el sueño es ser mar y abrazar entre sus brazos de ola la infinidad de la creación, que aguarda. Sabe, que el derrotero es largo e insospechado y no es sencillo; no le importa para log
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