Querido papá,
Me mata verte ausente y con tu fachada de hombre fuerte como armadura, cuando en realidad mueres por dentro. Lo veo en tu mirada. No en esas bolsas que dices que tienes y que tan poco te gustan. No. Lo veo en la luz de tus ojos. Ya no tienen ese brillo, ya no tienen esa fuerza, ya no gritan de alegría. Pero sigues igual de guapo. Siempre has tenido esa planta de la que me siento orgullosa. Déjame decirte que eso de las bolsas no son más que absurdas obsesiones.
Sin embargo, te ve
All rights reserved