No estás. Ya no estás. Así es, no estás. Así de sencillo, así de difícil. No puedo racionalizarlo, no puedo admitirlo, no puedo asumirlo. (…) Me levanto de la cama. Sí, puedo. De veras, si me esfuerzo puedo hacerlo… pero también puedo gritar, puedo sonreír, puedo llorar, puedo maldecir, puedo revivir, puedo desesperar, puedo reír… [...]
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