Me diste la noticia de tu nuevo embarazo Al marchaste, alineaste tu cara con tu espalda sin dejar de mirarme interrogante. Él, miró a tus ojos y tiró de tu brazo sin pensarlo,
tu mirada se enterró en el suelo sin mostrar desagrado.
Volviste al día siguiente ahogada en tu naufragio El miedo era tu traje Vaciabas tu mochila con el llanto, hablando de dolor, agresión, celos, miradas incisivas, gritos, portazos…
No encontrabas motivos para justificarlo, ni tampoco razones para perdonarlo.
Cambia
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