Libro 2 en la serie internaciones (historia de Gohan y Alis)
Nosotros no teníamos nada en común, ni la nacionalidad, ni las costumbres. Pero solo bastaron un par de mensajes nocturnos y llamadas mañaneras para comprender que no sé necesita estar frente a frente con la persona para sentir y anhelar.
Esa mexicana se convirtió en mi adicción, en mi perdición, fue aquello que por más que intenté alejar me hacía regresar inconscientemente, hasta que un día simplemente dejó de venir. Me sentí extraviado, desolado, y fue entonces donde comprendí lo hijo de puta que había sido, no solo pretendía tener un buen polvo con mi novia aquí en mi país, sino que deseaba tener a esa chica comiendo de la palma de mi mano para terminar de satisfacer lo que a la otra le faltaba.
Todo fue tan repentino, sin aviso, que cuando menos lo esperé, cuando menos lo pensé, ya me encontraba envuelto en una nube lúgubre, pero entonces la vi, la sentí, compartimos una vida, experimentamos lo desconocido y ahí comprendí que haberla botado no fue la mejor opción, sino mi peor error.
Sin embargo, todo cambia. Yo regresé a Inglaterra, ella se fue a México. ¿La diferencia? Ella no vuelve a regresar, desaparece del mapa y eso no sólo logra llenarme de rabia, sino de una desesperación abrumadora que me hace cometer el mayor suicidio de mi vida.
La amo, y primero muerto antes que quedarme de brazos cruzados sin hacer nada.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0