Todos los años me llega una carta, pasado el invierno y su ronquedad
Todos los años me llega una carta ataviada de color zarcillos de frutos aretes rojos y un canto adulador.
¡Cómo abruman los árboles desnudos!; no hay tonada en sus coros las hojas, acicaladas sin verdor, no hay fragancia en su fluido ni búcaro en flor. ¡Yo que con ella, reía y reía! de momento con ella, no puedo hablar, hecho en falta su vaina, llena de luz; esa estación es, mi dorada espiga con ella me siento ardiente, al ve
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