Hacía tan solo tres minutos, únicamente pensaba en fiesta, Albacete y La Antigua, mi local preferido. Con el corazón en la mano, había dicho que pagaría millones por volver, aunque fuera un par de días, a mi etapa albaceteña y poder revivir aquellos momentos. Minutos más tarde me estaba llamando mi padre, desconsolado, anunciándome que mi tío, su hermano mayor, habia muerto. Y de repente ya no hay fiesta, ya no hay risas, ya no hay música ni tintos. Me quedo en shock, tratando de asimilar ese tr
All rights reserved