Hace diecisiete años, la humanidad contactó por primera vez con una especie alienígena sentiente. Y estuvo al borde de ser aniquilada. Eran muchos. Eran violentos. Y tenían mejores naves. Y armas más poderosas.
Ni siquiera intentaron comunicarse.
Tras dos años de constante retirada y derrotas sangrantes, abandonando sistemas enteros en manos de las flotas de invasión, solo el sacrificio de un idealista evitó el implacable avance de los tharg hacia la Tierra.
Los supervivientes de la Estación de Investigaciçón de Armas Especiales Helheim explicaron qué había pasado: el Grupo 62 de Intervención Inmediata de la Flota Expedicionaria de Midgard había organizado una última operación de rescate, y detonado una nave en pleno horizonte de suceso de la singularidad. El puente Einstein-Rosen que unía los sistemas conquistados con la última línea de defensa se había desestabilizado y no podía atravesarse.
Estaban a salvo.
Al menos durante un tiempo.
Erin Vega es una quinceañera normal. O lo sería, si no fuese porque su madre, Eva, es la presidenta electa de la Coalición Terrestre. Nunca ha pedido un trato especial por ello. Bueno, casi nunca, aunque siempre que lo ha hecho ha sido por buenas razones. Pero lo que de verdad nunca, nunca pidió, fue que la secuestrasen. Y menos aún, un grupo de los peores enemigos a los que se ha enfrentado nunca la humanidad: los tharg.
Si Erin le hubiese conocido en persona, jamás habría pensado en Marc como en un rescatador. Pero hay cosas que una madre sabe que son lo mejor para su secuestrada hija adolescente. Aunque tenga que ocultar al público y a la Asamblea el secuestro, hacer de tripas corazón, y suplicar la ayuda de un viejo soldado tuerto que alguna vez fue un prometedor cantante de Rock. Y del resto de la vieja banda.
Erin se enfrentará a un secuestro nada convencional en manos de un enemigo cuyas motivaciones intenta comprender. Mientras, Eva se afanará en preparar a la Coalición para una nueva guerra que nadie esperaba, sin saber todavía en qué frentes habrá que librarla.
Y la Banda del Cuervo casi al completo, se dirige en pos de Erin y sus secuestradores, hacia el escenario del que podría ser su último bolo.
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