No tienes porqué ser una diosa.
Así que no te tortures con los altos estándares y las exigencias de perfección que nos acompañan irremediablemente a las mujeres allá dónde vamos. Parece que esperan de nosotras que seamos seres sobrenaturales: La casa perfecta, los niños atendidos, el trabajo terminado, la comida en la olla, y las uñas, las piernas y el pelo impecables… ¡No te vayas a descuidar! Y si algo falla, prepárate para la culpa, primero interna. Y luego, por parte de quienes se meten do
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