Me gustaría compartir una experiencia que me sucedió el otro día y que sirve para ilustrar cómo se pueden aplicar en el día a día esas grandes enseñanzas que parecen diseñadas para grandes momentos. Como antecedente diré que uno de los conceptos que defiendo en mi modelo de coaching es que las cosas malas suceden y que no estamos en un cuento de hadas donde sólo por desearlo con fuerza, dejan de estar ahí. Una vez que han sucedido, las podemos aceptar y actuar en consecuencia, en vez de recrearn
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