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10113 results found for tag:"prosa".
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Por la noche florecen
08/24/2025
Coraima del Pino Rivero Hernandez
Pensamientos, sueños, dudas, angustias y deseos entre otras muchas cosas. Por la noche florecen es un viaje al pasado, presente y futuro a través de todos los florecimientos nocturnos que desde hace años me rondaban en la cabeza y los cuales tenía que plasmar porque sino había riesgo de marchitarse.
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El pacto
07/22/2025
Fátima Isabel de la Candelaria Vázquez Onofre
El pacto es un relato breve de tono alegórico y lírico, ambientado en un desierto atemporal donde caminan dos mujeres y un guepardo. La historia se desarrolla como una visión arquetípica cargada de simbolismo, donde el paisaje hostil se convierte en escenario de una prueba silenciosa de amor y voluntad. A través de una prosa evocadora, el texto reflexiona sobre el compromiso, el sacrificio y la lealtad como caminos de transformación interior. Temas: arquetipos, pacto espiritual, voluntad, amor, travesía, visión simbólica
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Una guía transformadora que fusiona el conocimiento científico con los principios del crecimiento espiritual. Este libro propone un enfoque cuántico para alcanzar el éxito y la prosperidad, integrando ciencia, energía, neurociencia y espiritualidad en un camino práctico y revelador. Ideal para quienes buscan un equilibrio entre mente, energía y materia para manifestar una vida coherente con su propósito.
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Me Dolió Hasta el Nombre
07/09/2025
ANAYDIMI
Un grito escrito con las manos temblando. Este libro no sangra, arde. Cada fragmento es una herida narrada con lenguaje crudo, directo, poético. Dividido en seis capítulos que recorren el silencio, la memoria del cuerpo, la rabia, la dependencia, el abandono y, finalmente, la reconstrucción. Una obra emocionalmente profunda, escrita desde la sombra y la lucidez. No es autoayuda, no es literatura romántica. Es una verdad escupida entre los dientes. Para quienes aman sin anestesia. Para quienes alguna vez dolieron tanto que ni su nombre parecía suyo.
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Esto No Es Amor, Es Hambre
07/09/2025
ANAYDIMI
No es un poemario. No es una historia de amor. Es un cuerpo herido que aprendió a decir “no” con los dientes apretados y el alma en carne viva. Un libro visceral, femenino y desgarrado que atraviesa las etapas del dolor, el hambre emocional y la sanación. Dividido en siete partes que recorren el deseo, la palabra silenciada, la furia, la pérdida y la reconstrucción desde una voz propia. Cada fragmento es una herida nombrada, una forma de volver a casa. Un libro para quienes amaron hasta doler. Para quienes dolieron hasta romperse.
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2506192176557
DESPIERTA
06/19/2025
Ivana Taft
Novela corta Distopica. Feminista.
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Voces de bosque
12/31/2024
Virginia Marín
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(untitled)
10/27/2024
Vanessa Neorrabioso Maricrónica
ACIERTA RENARD en su diario cuando dice que los grandes escritores de la historia han sido bueyes, porque es cierto que la mayoría de los novelistas, dramaturgos, historiadores o filósofos han demostrado una constancia y una disciplina sin la cual es imposible escribir una obra sólida, pero se equivoca en lo referente a la mayoría de los poetas, que muy a menudo son la vagancia y el antibuey personificados. Hasta me atrevo a decir que la causa principal por la que un escritor termina siendo poet
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El despertador de la señorita Susi (37)
05/15/2024
Don Fulgencio el artillero
https://valentina-lujan.es/susi/eldespert37.pdf Pero no, contra lo que pudiera pensarse, el aire cotidiano que cualquiera introduce en sí mientras lo habita un resquicio de vida sino ese otro, el suyo, inconfundible, sosegado y distante que la acompañaba —ella decía “me adorna”—, aunque fuera nada más a ratos y muy de tarde en tarde desde allí hasta donde le alcanzaba la memoria. – Si, Susi —se decía—, desde y hasta donde te alcanza la memoria y está bien. Pero… ¿antes y después de donde la memoria ya no alcanza, qué? A ese dónde, perdido en algún cuándo que ignoraba si habría sido un antes o sería un después, era donde ella, Susana, Susanita, Susi, quería ir a buscar su qué que, aunque no lo hubiera visto, ni conocido nunca, ella sabría reconocer porque sería, habría sido, el suyo, su único e inequívoco e inconfundible qué de para siempre antes y por siempre después. – Y todo por tu culpa. Le decía, pero no al aire cotidiano que cualquiera introduce en sí mientras lo habita un resquicio de vida sino a ese otro, el suyo, inconfundible y cercano e inquieto que la había acompañado y la acompañaría desde un antes hasta un siempre más allá de donde alcanza la memoria. – Y yo pasaré de largo — a la memoria —, por tu lado, sin siquiera mirarte, y no volveré, nunca, jamás, a acordarme de ti. Y, para sí, Susana, que no se te olvide olvidar algo tan odioso, por favor. Y, para mayor seguridad lo apuntaría, si, en la libretita, pero no de pastas rojas, no en la que anotaba reproches y sobresaltos de la vida insustancial y cotidiana; lo apuntaría en la libretita nueva, sin estrenar, que había comprado esa misma mañana para escribir, se acordaba perfectamente, personajes inventados. Pero, ¿dónde?, Susana — en la roja, en la que anotaba reproches y sobresaltos de la vida insustancial y cotidiana —, ¿dónde, nueva y recién comprada, la pusiste esta misma mañana mientras te quitabas los zapatos? Y, calzándose de nuevo: – Pero iré. Te encuentre o no te encuentre iré a ese dónde perdido en algún cuándo que ignoro si habrá sido un antes o será un después a buscar mi qué que, aunque no lo haya visto, ni conocido nunca, yo sabré reconocer porque será, habrá sido, el mío, mi único e inequívoco e inconfundible qué de para siempre antes y por siempre después.
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A los sauces llorones no les gusta la pimienta en grano
03/10/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/A/alosaucesllorones.pdf A los sauces llorones no les gusta la pimienta en grano menos que los despertadores digitales o los bailes de salón no porque los afiladores de puntas para lapiceros tengan la fea costumbre de criticar a las lenguas de fuego pregonando que aun no disponiendo de razones ni propias, ni de peso, ni sociales ni trigonométricas para estrechar lazos de amistad con sus homónimas ― ni de la antigua Atenas ni del bastante más moderno Lacio ―, se muestren sí no menos proclives a renegar tanto de los cocodrilos y sus lágrimas como de las cántigas de Alfonso X el Sabio o las declinaciones de las otras que, inclinadas a experimentar un cierto alivio cuando por imperativos o futuros perfectos de verbos intransitivos regulares no han de comparecer ante los tribunales se saben, sin embargo, más acuciadas por la necesidad de conjugar su afición por los salmonetes y las carpas que por su querencia por las colchas de seda sino porque, como inquietas o medio amedrentadas frente a la incomprensible falta de operatividad de los pañuelos que llevan, tan precavidos ellos, escondidos en sus bocamangas, los obligan a sentirse aquejados de una risa nerviosa que no les permite concentrarse en guardar la compostura que sus continentes, tan severos, parecen estar exigiendo a grandes voces y a cada instante. 26 de octubre de 2010
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2403107295122
Cánticos y parodias
03/10/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/L/losaerosoles.pdf Los aerosoles son lánguidos porque los terratenientes se constipan a menudo sobre todo cuando advierten que los cánticos de iglesia y las parodias circenses se extrapolan a conciencias de pedregales que asienten a pirotecnias tendidas cuan largas son las serpientes en las cuerdas de la ropa de parisinas de puras refinadas redondeces. 17 de noviembre de 2017
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Dulces desquites
03/10/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/S/silosplintos.pdf Si los plintos y peanas y parcelas con hectáreas más pequeñas que milenios pero más tristes que alhóndigas que abandonan a su suerte en manos de los infames que embebidos en soberbia no distribuyen sus cálices, no es porque no se comprenda que renieguen de las tórridas latitudes en que saltan, o se aposentan o plantan, contorsionistas o santos o algarrobos o se enfaden con las parturientas jóvenes ni con los arrieros torpes sino porque cuando atisban a lo lejos las borrascas los ojeadores que acechan por ver quién gana a la brisca, ellos se esconden ahítos de tanto trato proscrito y de tan dulces desquites como se ciernen contritos sobre sus pies y sus cientos de ringleras paralelas de melones o pimientos o, en su defecto, de arpegios. 17 de noviembre de 2017
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El pedigrí de las ranas
03/10/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/Q/quelosfilamentos.pdf Que los filamentos para bombillas no se ricen las pestañas no es condición suficiente (puede que ni de recibo, o indeleble, o venusiana) para que las codornices – tantas veces aleatorias y otras tantas de montones de calcetines de lana – guarden los cuadros de luces a la sombra de pontífices o al amparo de arrayanes porque – eso hay que tenerlo en cuesta cuando no es posible en plano – si bien es cierto y muy justo lo contrario de la arena el pedigrí de las ranas, no es menos verdad ni conde la admonición del preboste a la relativa calma de la proporción terciada de las sumas envaradas entre las ruinas, contusas, del cavilar vespertino de las nueras de la escarcha. 17 de noviembre de 2017
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2403107294514
Los cables del voltímetro
03/10/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/L/loscablesdelvoltimetro.pdf Los cables del voltímetro estaban enchufados a tierra porque era frecuente que se rieran los volcanes a grandes llamaradas cuando, cediendo a presiones de fuerzas telúricas no del todo imponentes pero sí muy altivas a las que no les era posible el sustraerse nada más que en el caso de que les trajera por completo al fresco que la franquicia les fuera retirada en favor de a saber cuál de entre tantísimos oportunistas como andaban rondando a las mozas más agraciadas del lugar, el consejo — por muy torpe que fuera y vive Dios que los había ineptos hasta la náusea — de una administración laborioso pero muy escasamente dotado para labor tan fina optaba, dando un enérgico puñetazo en la mesa y ‟punto en boca”, por estampar su firma al pie de cartas de recomendación ensalzando las virtudes del mar o, puestos a dar alas a los osos polares o pábulo a la maledicencia de unos loros pésimamente acostumbrados por culpa de los operarios que no pudieron reducirse a cenizas y tan proclives a utilizar un lenguaje en exceso vulgar , al mismísimo aire cargado de un aliento no del todo divino pero sí lo bastante nauseabundo a ajo como para poner, literalmente, los estómagos de los que huían despavoridos, presas del horror, patas arriba. 3 de noviembre de 2010
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2403107294439
Los mamuts son gordos
03/10/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/L/losmamutsongordos.pdf Los mamuts son gordos porque la hierba está dormida por la luz del primer vergel sobre el que no encumbraron sus figuras esbeltas ni sus frentes angostas los que, descendiendo de las simas más hondas de lejanos parajes descarnados de lirios o jazmines adornadas de abolengos esculpidos en sus miradas frías, viraron por el camino recto que los conduciría hasta el lugar en que encontraron ― sin saberlo ― los rastros de las nuevas viejas huellas de los pasos parejos, cortos y no estudiados pero sí hasta la saciedad repetidos, de sus correspondientes ignorados proyectos esbozados con apenas tenues trazos de tiza, o carboncillo, o de sanguina, dibujando los rasgos tan difusos de unos rostros sin restos mal lavados de destellos del brillo de las cuencas a que afluyen las ráfagas de estrellas que vigilan el rodar de los siglos que discurren, perezosos, al amor de la lumbre del murmullo que llama a toque de rebato a rechazar la envidia a que se entregan cuando ven los verdores que devoran, golosos, los mirlos y jilgueros o, al descuido de alguna enana blanca despistada u ociosa, tal vez algún cernícalo al que, terco como una mula, no le entra en su cabeza tan dura de chorlito que dos y dos de las treinta y siete veces que se hizo la comprobación fueron, indefectiblemente, siempre cuatro. 24 de octubre de 2010
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2403107294194
Su labio se condensó en muchas primaveras
03/10/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/S/sulabiosecondenso.pdf porque Romeo siempre dejaba el pie en el aire un tanto incierto pero también, y para qué engañarse a aquellas alturas ― no teniendo, encima, ningún punto de referencia del que asirse ―, bastante de familia no muy bien avenida pero sí adornada aunque sin excesos ni perifollos ridículos ― de esos que dan, por otra parte, un toquecito tan gracioso a ciertas bisabuelas ― del punto de sensatez imprescindible para no ir dando, unas veces, un cuarto al pregonero y, otras ― pero esto nada más en el buen tiempo, cuando da gusto ir de gira y dormir al raso, mirando las estrellas ―, el espectáculo tan deplorable de perder el equilibrio y caerse con todo el equipo técnico compuesto, en su mayoría, por magníficos profesionales sobradamente competentes para desempeñar su labor e incluso las joyas pignoradas en algún momento de estrechez pero carentes, casi por completo todos ellos, de un sentido del humor que habría quedado tan fuera de lugar en una representación tan dramática. 30 de octubre de 2010
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2403107293463
Subvertir el orden natural
03/10/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/S/subvertirelorden.pdf Durante siete semanas y media el caballero se esforzó porque aspiraba a ser el número catorce de un exiguo reino de quince súbditos, pero, al amanecer del primer día de la segunda mitad de la octava semana de durísimo entrenamiento, el caballero despertó aquejado de un fortísimo dolor de testículos que, además, estaban muy inflamados. Habían sido semanas agotadoras, extenuantes, que el caballero había soportado con entereza y de buen grado con la ilusión de llegar, algún día, a ser uno de los pares del reino. Había, a lo largo de aquel tiempo que imaginó habría de recordar luego como una pesadilla — pero una pesadilla, le decía una voz interior dándole ánimos, ‟que habrá merecido la pena considerando que, bueno, tú ya sabes quién irá detrás de ti” —, sufrido nada menos que media docena de derrotas; pero había perseverado. Impasible e impertérrito había perseverado, y no ya únicamente por la ambición que lo alentaba de ser par sino porque, si la voz interior no lo engañaba… ‟irá detrás de ti”. Ah. Ella… ¿Sería tan bella, tan hermosa, tan bonita como se rumoreaba? Pero, en cualquier caso, lo fuera o no lo fuese, siempre sería un honor, un motivo de orgullo, ser, precisamente él y ningún otro, el deseado… − Bueno, ‟el deseado” — un poco seca ahora la voz, algo burlona. Y que, quisiera la encantadora jovencita o no, ‟irá detrás de ti”. Y que se dejara de tontunas. Y se había dejado, de tontunas; y continuado acudiendo puntualmente a los entrenamientos, y a las eliminatorias, viendo sin dejarse ganar por la desesperación cómo siempre eran otros los que se graduaban; otros que eran para colmo más pequeños y hasta, uno de ellos, el número dos en concreto, no un par como todos los demás, no sólo par a secas y sin mácula, sino (o al menos ese era el clamor popular) un poco primo… En cambio, él, él que no era ninguna nulidad, él que no era ningún imbécil… ¿Por qué tenía que pasarle algo tan humillante precisamente a él? Pero no podía, no podía a pesar de intentarlo con todas sus fuerzas ignorar su dolor. Agarró el teléfono, llamó al campo de entrenamiento y pidió hablar con el instructor. – No voy a entrenar — Le dijo, escueto, esforzándose por contener las lágrimas. – ¿Cómo que no vas a entrenar? — el instructor —. A cuatro días escasos del examen el señorito dice que no entrena ¿Y se puede saber por qué? – Porque no puedo. – Ah, no puedes — el instructor era un tipo algo rudo, pero le tenía aprecio —; pues que sepas que es tu última oportunidad de ser, fíjate bien, el mayor de los pares del reino — y, tras una breve pausa — ¿O es que no te das cuenta? – Sí, me doy cuenta. – Te das cuenta, ¿te das cuenta de lo que eso, justo ahora que te enfrentas al esfuerzo final, significa? – Me doy cuenta, pero… –Te das cuenta pero — bramó el instructor —, te das cuenta pero… ¿Qué coño de ‟pero”? ¿Por qué carajo no tienes que venir a entrenar? ¿Por qué justo tú y justo ahora? − Porque, justo yo y justo ahora… − ¡Déjate de excusas! Además — la voz del instructor sonó angustiada —, existe un orden natural y tú lo sabes ¿En qué lugar nos dejas a todos con tu estúpida e irresponsable actitud? ¿En qué lugar la colocaremos a ella? − ¿Ella? − La niña bonita ¡Joder! — irritado — ¿O es que no sabes que existe un orden natural? − Sí, lo sé, pero… − ¡Lo sabes, pero te empecinas en que no vienes a entrenar! ¿Por qué? El dolor, que por unos instantes parecía haber remitido, arreció de nuevo; se hizo tan fuerte que el caballero, apretando las mandíbulas para no gritar, pudo tan sólo balbucir ‟porque se me han hinchado los huevos”. Y, el instructor, que ‟ah”; comprensivo. Y que hablaría con las altas esferas para ver si había forma de, aunque fuese y en última instancia, subvertir el orden natural. Miércoles, 10 de noviembre de 2010
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2403047231471
Alma
03/04/2024
Rafael González Lasso de la Vega
poemas y prosa no regularizada asimétrica
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2403047231464
Terapia
03/04/2024
Rafael González Lasso de la Vega
poemas y prosa no regularizada asimétrica
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El despertador de la señorita Susi (30)
01/20/2024
Diorante
https://valentina-lujan.es/susi/eldespert30.pdf y en desorden y quitadas no las suyas, sus gafas de ella, Susi, Susi, ¿dónde tienes las gafas? Pues puestas, tienes las gafas puestas, Susi. si no de la cabeza ciertas ideas que lleva tiempo queriendo desechar por anticuadas y pendencieras sí de lo más profundo de su ánimo, piensa, tan profundo y tan hondo y tan abarrotado que a saber si será capaz de dar con ellos, O, aunque dieras, que te conozco, Susi, te negarías a reconocerlos. ¿Y por qué habría de negarme?, sosa. Porque no sabrías, que te conozco, Susi, dar ni un paso; un solo paso y aun cortito sin ellos. miedos; miedos ordenados dubitativa siempre ella de si mejor por tamaño o por orden de llegada o alfabético, cambiándolos una y otra vez de lugar y de tiempo igual que los trileros la bolita que va a sorprender al jugador pardillo siempre donde menos se piensa. Y, total, total, Susi, para perder siempre, fracasar siempre en el intento. No, un día ganaré, ganaré esté donde esté la bolita en el intento. No acertarás. Si acertaré, ya lo veras. No te atreverás. Y, a punto ya de replicar qué te apuestas, opta por guardar para sí la respuesta, segura, esta vez sí, de que volverá a jugar, sí, volverá a jugar pero no al mismo juego ni a tropezar una vez más en la misma piedra. El despertador de la señorita Susi
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