Fotografía capturada frente a los restos del antiguo balneario del Club de vela Los Arcos, cuyos tablones arrancados por los temporales y el paso del tiempo son mudos testigos de la fuerza implacable de la naturaleza y a la vez del espectáculo de luz y color que cada mañana emerge de los vestigios azules de la noche en un amanecer pletórico de luz y color que se refleja en las tranquilas aguas del Mar Menor.
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