Catia y Joel tienen algunas cosas en común. Ambos son adictos al trabajo, tienen un temperamento explosivo, más cuando están bajo mililitros excesivos de estrés. Pese a eso, su rol siempre ha sido el de un líder ejemplar, de esos que no se dejan caer al primer problema incluso si este los supera. Sin ellos Whataburger simplemente no funcionaría bien.
¿Lo que los diferencia además de la edad? La frescura y amargura que cada uno posee.
Mientras Catia es toda despreocupada, directa y un poco alocada pues ama salir de rumba, Joel es todo un míster de la amargura, como el grinch de la navidad.
Sin embargo, dentro de ese revoltijo contrario de sentimientos, sin importar las diferencias, logran embonar como la mayonesa en algún pan de hamburguesa. O eso es lo que dice Catia.
Ella ocupa un apoyo, alguien que la ayude con los tormentos que se carga y él, bueno, él ocupaba sexo, muchísimo sexo para componerse pues como dicen: al hombre se le atrapa de dos maneras, o con la comida o en la intimidad. Y para fortuna de Joel, Catia es una experta en ambas cosas. Aun así, no todo en la vida es desnudarse y eso es algo que ambos, codo a codo, aprenderán.
Ya desnudaron sus cuerpos, ahora les toca desnudar su corazón.
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