Juegos de cartas, paseos, historias interminables, el dominó, más historias. Un amor inmenso el que lo rodeaba. Un querer que se resquebrajó, devaluó convirtiéndose en algo hediondo, barato. Como el as de bastos del inicio rompió algo bello para transformarlo en olvido. No te perdoné, no, y no porque me rompieras el corazón aquel día 7, sino porque se lo rompiste a ellos. Y aun así, cerré los ojos, permitiendo que existiera un día 8. Por ellos mi hermana y yo hubiésemos nadado en lava. El últ
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