Hace mucho, mucho tiempo, cuando Isaac aún era lo bastante inocente como para creer que un día conocería a su príncipe azul y viviría un romance de película, la vida le enseñó, a base de decepciones y de romperle el corazón, que, tal vez, él no está hecho para el amor.
Por eso, cuando conoce a Arnau, lo último que espera es que este príncipe azul en cuestión lo quiera para algo más que un mero revolcón en la parte trasera del coche.
Sin embargo, todas sus creencias empiezan a desmoronarse cuando Arnau astilla poco a poco todos sus planes y sus esquemas con sus atenciones, sus gestos dulces y haciéndole sentir que podría ser el protagonista de su propia historia. Tal vez, y solo tal vez, si es capaz de superar la imagen errónea que tiene de sí mismo y el miedo a que vuelvan a partirle el corazón, puede que obtenga ese final feliz que no sabe que aún sigue deseando.
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