NO ES HORA
-de reinos y rufianes-
Tampoco la norma ...
la que cuida mis formas,
a mi lengua,
a mi boca un poco arisca,
otras díscolas,
mucho más rápida si de verdad
se habla.
Y cómo general en retaguardia
acechando en la contienda
sale con su esgrima
si el guante blanco roza la mejilla
o se hace el vivo
haciéndose la paloma
donde la paz va con tinta
de cebolla y veneno
en el adverso de la pagina.
No es la hora de creer en los mantos
de púrpuras,
lavados de manos de quienes roban
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