La felicidad o la desgracia, la salud y la enfermedad, dependen solo de nuestra actitud en la vida y en nuestras actividades.La salud es nuestra capacidad de controlar nuestras emociones. La pérdida de la salud comienza con el conflicto entre la mente, el cuerpo y el alma. Además, el conflicto con los demás desencadena ciertas emociones negativas, tales como el resentimiento, el odio, la envidia, la ira… todo esto viene en realidad de la falta de amor propio y hacia los demás. Todas estas emociones negativas afectan a nuestros órganos vitales.Incluso si en el presente no tenemos conocimiento de estos fenómenos, a lo largo del tiempo nos resentimos por el peso que imprimen en nuestro cuerpo.
Un hombre completamente desarrollado es aquel que conoce su cuerpo, su mente y su espíritu y les da el lugar correspondiente.
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