Mi padre, que ha pasado toda su vida en la huerta, una vez me contó una historia.
Una historia que dice más o menos así...
Hace muchos, muchos años, un niño que trabajaba fatigosamente en mitad de un bancal encontró por casualidad una pequeña escultura que representaba a un poderoso guerrero ataviado con una espada y un escudo. El fiero soldado también llevaba en la cabeza un imponente casco de guerra.
El niño, sorprendido y a la vez contento, cogió su guerrero y atándolo a su bicicleta se lo
All rights reserved