La vida está llena de placeres, algunos saben disfrutarlos con cuidado y en momentos, mientras que otros sencillamente se obsesionan con ellos hasta caer en el vicio, el exceso y pasar a ser uno pecadores incorregibles.
Todos tiene un precio y sí la vida no lo cobra, la muerte lo hará. Van, Glutt y Esther son monstruos del pecado mismo, una enfermiza y peculiar familia que está atrapada en el infierno, cumpliendo su condena por toda la eternidad.
¿Qué tan pecadores pueden ser para que en el mismo infierno les teman?
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