Aunque es indispensable utilizar el análisis de riesgos (cualitativo y cuantitativo) para complementar la evaluación económica-financiera de los proyectos, la complejidad de este tipo de actividades conlleva a frecuentes errores de estimación, entre los cuales destacan: minimizar los riesgos, seleccionar inadecuadamente los escenarios y efectuar cálculos estáticos.
Más aún, a pesar que los inversionistas y emprendedores perciben los riesgos asociados a las actividades productivas, muchas veces no son propensos a reflexionar sobre los efectos de ciertos eventos adversos. Por esto, los analistas de riesgos se adaptan rápidamente a los lineamientos de la gerencia y cometen los principales errores de estimación mencionados anteriormente, los cuales solo son detectados si se materializa algún incidente perjudicial significativo, minimizado por las políticas corporativas y los criterios de los asesores de riesgos.
De la misma manera, otros tópicos que justifican la evaluación de riesgos son las distorsiones microeconómicas (información asimétrica, selección adversa y riesgo moral), las cuales obligan a prever ciertas contingencias y tomar decisiones relevantes (asumir, transferir o compartir riesgos).
En todo caso, se aspira que la evaluación de riesgos y la gestión gerencial, garanticen la existencia de recursos financieros y planes alternos, con la capacidad de enfrentar eventos adversos, en aras de cumplir con los objetivos corporativos y lograr el anhelado éxito del proyecto. Por lo tanto, la evaluación de riesgos en proyectos es absolutamente necesaria y no puede relegarse a un segundo plano, como ocurre en múltiples oportunidades.
Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0