ME HERISTE Y POR AHÍ SALISTE.
Tu rostro ya no me persigue tus recuerdos he perdido, los momentos que me hablaban de ti se han ido.
No puedo recordar tu sonrisa tus gustos tus gestos ni el fondo de tu mirada donde tanto me sumergí tratando de verte enamorada.
Olvide tus caricias tus manos y hasta el roce de tu piel, se que en mi boca dejaste secar algunos besos más no recuerdo si tenían algún sabor.
Ya no se cuál era tu estrella el cielo hoy tiene otro color, solo sé que mi corazón hizo un copas de espera, mientras de mi vida ya no eres dueña.
Te confieso que creí morir con tu ausencia, mi mundo habías acabado.
Primero té llore y rogué suplique hasta me humille, y fue tu altivez la que me hizo comprender.
Tantas veces repetí que no me pasaba nada hasta que de verdad ya no pasaba nada.
Esta mañana me sorprendió una hermosa flor llamada pensamiento que ilumino de nuevo mi vida en un momento.
Y fue precisamente admirando su belleza que entendí tu torpeza.
Te deslumbró el lujo y la apariencia sin tener conciencia del dolor que me causaría tu ausencia.
Los vientos del amor me exigieron explicación y no supe dar una razón.
En mi corazón hiciste un desgarro que sin ningún reparo dejó salir todo lo que en el habías dejado.
No hay lugar para amores de paso no dejaste ni un rincón para refugiarte por si te dieran un portazo.
Ha sanado sin dejar la menor cicatriz, se encuentra latiendo por una nueva ilusión a ritmo de la pasión.
Pasión que nunca despertaste en este hombre que te amo sin reservas ni condición.
NAZÍRA
All rights reserved