Un chaval está en su habitación entretenido con un videojuego mientras su madre, en la cocina, piensa que está estudiando. El juego consiste en que un caballero debe rescatar a una princesa que está en la almena. Debe ir subiendo pantallas luchando con enemigos que tratan de impedirlo. Su madre le pide que baje la basura y le haga alguna compra antes de que cierren las tiendas. El chaval baja y, de vuelta a casa, marca en el telefonillo del portal las claves de su casa, que coinciden con las claves de su ordenador. La puerta se abre, se oye la musiquilla del videojuego, y... el juego comienza.
A medida que sube por las escaleras le van atacando los vecinos que salen a los rellanos. Después de varias escaramuzas el chaval llega a su casa, donde se funde con su madre en un abrazo.
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