Foto por Pom'
—Para la tos, pastillas del doctor Amorós. Para la morriña, grajeas de cocaína, que si no curan el dolor, al menos ahuyentan el mal de amor. Para el dolor, lo mejor es una infusión de resignación: del todo no te consolará, pero lo agradecerán los demás. Y para las adicciones, pastillas a montones: tomadas a troche y moche, ayudan a dormir de noche.
Se ríe la enfermera adjunta con el recetario particular del médico, mientras termina este de meter sus cosas en su maletín. Aún le q
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