A Pita, que duerme
Duermes tendida en la cama que compraste para otro, con el gesto sereno de los niños. Intento romper la calma de tu sueño gritando que olvidaste conectar la alarma del despertador para nuestra cita, pero lo pienso en una voz demasiado baja y demasiado rota.
Puedo oler el mar aunque lo escondas bajo los párpados.
Estás bonita porque sonríes, es un espejismo lo curvo de tus labios pero creo en la memoria de mis ojos y te devuel
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