Cualquier día de éstos comienzo a teñirme las canas y dejo de reírme a carcajadas donde quiera que esté; todo sea por eso que llaman discreción.
Cualquier día dejo de guiñarme un ojo cuando me miro frente al espejo, benévola con mis muchos defectos e infinitamente agradecida por lo que la naturaleza me dio.
Cualquier día dejo de elegir los colores que me recuerdan al cielo, y al mar, y a un campo de flores para vestirme y empiezo a pensar en lo que resulta apropiado a cada ocasión.
Cualquier
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0