Era uno de los lemas de mis años mozos, cuando fui tomando conciencia, no del idioma inglés, sino de la cultura de la paz, de la protesta contra el intervencionismo, contra el militarismo –Make love, not war–, contra el imperialismo de Estados Unidos. Yankee go home. Yanqui, vete a casa. Deja de injerirte, de bloquear, de bombardear. De amenazar. De ocupar. Eran los sesenta hippies y mayistas, cuando supimos de los manejos de la cía y de las banana republics, del summer of love, de la marihuana,
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