Tú, sólo tú tienes la culpa,
porque todo depende de si estás o no estás.
Durante tu ausencia miro el reloj
y parece que no quiere avanzar,
resistiéndose a alcanzar el momento
en el que por fin vas a llegar.
Minutos son años,
cada hora un siglo o dos.
Agónica espera durante la cual suena el tic,
y el tac parece que no quiere llegar.
Ante tu presencia todo cambia
y el segundero se acelera,
para durante un único parpadeo
recorrer toda la esfera.
La responsabilidad es tuya
y por ello
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