Eso que llaman BRICS, -no, tetrabric no, BRICS, creen ser los que aquí creímos ser hace unos años.
Nos dan esperpénticas muestras de sus logros, como si ellos, abalados en la ficticia seguridad que da un bolsillo lleno, fueran los únicos y los primeros en ser los suficientemente listos para amasar raudo dinero, haciendo alarde de su consumismo superfluo, de sus billeteras indecentemente cargadas, mostrando sus papeles a modo de abanico de color morado y con ese peculiar olor que desprende el di
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