Querer y no poder,
desear y no alcanzar.
Es pecado,
está prohibido.
No debo soñarlo
y mucho menos imaginarlo.
Pero dime tú:
¿es posible ignorar algo
en la piel a fuego grabado,
una vivencia vetada,
fuera de las normas saboreada?
Rompí la ley,
sobrepasé el límite
y ahora lo lamento,
en este momento me arrepiento.
No de haberlo hecho, no,
sino de seguir viviendo,
sabiendo que nunca más
volveré a tenerlo.
Querer y no poder (c) Ana María Otero
Me gusta Cargando... Relacionado
All rights reserved