Hay días en los que me levanto y pienso cuán desgraciada soy. Me dieron un gran regalo -visto desde el punto optimista-, un regalo el cual solo el lazo del envoltorio puede rasgarte la yema del dedo. Quizás es por eso que yo me siento tan desangrada en ciertas ocasiones, por que estoy en el núcleo del regalo. ¡Pero, guarda mi secreto! Nadie puede saber de mi regalo. Puede ser una gran amenaza, y tanto tú como yo sabemos como termina una amenaza. Y más una como la mía, una tan poderosa. También supongo que sabrás que el poder es una conspiración tan constante como permanente y, por si acaso no lo supieses, permíteme mostrártelo más detenidamente.
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