Sol y Luna, una pareja de yaguaretés, son liberados en los Esteros del Iberá por el hombre, con el fin de repoblar ese ambiente. Sin embargo, cuando llegan se encuentran con Puma, el Soberano de la República de Iberá, que los considera inmigrantes ilegales, y los somete a una cuarentena para evitar que transmitan enfermedades, motivo por el cual tampoco pueden cazar, y deben alimentarse de pasto.
Durante ese aislamiento, Sol caza un carpincho, y es acusado de homicidio porque en su condición de inmigrante ilegal, no tiene permitido cazar. La Justicia la impone una probation, que consiste en cazar para Puma pero sin poder comer las presas cazadas. Dado que los yaguaretés no pueden moverse del corral, los visitantes los descubren y el número de turistas aumenta, por lo que la pareja se vuelva famosa.
La fama de los yaguaretés se traslada a los animales, que se interesan por sus vidas. Un pequeño pájaro, el Capuchino de Iberá, que migra todos los años a Brasil, confirma que los yaguaretés pertenecen a Iberá, pero están ausentes desde hace unas seis o siete décadas.
Los pumas se rebelan contra Puma, pues consideran que los yaguaretés tienen derecho a quedarse en Iberá. En contraposición con el partido Nacer, que Puma decide crear para fortalecer su poder, los pumas deciden organizar el partido Volver, que representa a las especies reintroducidas, como los yaguaretés. El Capuchino no acepta ser candidato, y entonces los animales eligen a Sol.
Los partidos políticos no llegan a crearse. De un modo espontáneo, los animales apoyan a Sol, que se convierte en nuevo Soberano de Iberá. Este cargo lo enfrenta con Luna, que no está de acuerdo con dedicarse a la política, y sostiene que ellos están en Iberá para cumplir un papel ecológico, no político.
Como nuevo Soberano, Sol decide erradicar a las vacas, porque son, dice, animales foráneos. A este fin les imparte instrucciones a los pumas, para que cacen vacas. Los pumas fracasan en esa tarea, y Sol decide mostrarles cómo cazar a esos animales: va en busca de un ternero, y lo mata; pero el dueño del ganado le dispara, y le provoca la muerte. Durante el velatorio improvisado del cuerpo de Sol, al que asiste Luna, los animales manifiestan su deseo de que Puma vuelva a ser el Soberano, y de que se vayan las especies foráneas.
En el Epílogo, la historia vuelva al principio: Puma recibe a una pareja de recién llegados, en este caso tapires, y los somete las mismas preguntas que les había formulado a Sol y a Luna.
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