Con sus yemas en combustión lenta, le ruego recorra mis amplios y estrechos contornos, para saber que aún conservo forma hermosa y que no soy un fantasma inhalando tristezas, entre las flores de mi velorio y el extraño huerto donde, usted señor…, tira estrellas y florecen noches de jibados pétalos azabache, que no necesitan ni agua.
Tengo la necesitad vital de un largo beso, para saber que, al menos hoy, el tiempo y el silencio pueden ser cómplices y no mis enemigos, a la vez de recordar que, p
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