“Somos amantes, no podemos dejar de amarnos.” Marguerite Duras.
Dos semanas y media más tarde, Gonzalo y yo viajamos a Londres acompañados por Bruce, Derek y varios de sus agentes. A mí padre no le ha gustado mucho la idea de que viajemos, está muy preocupado, pero Gonzalo ha logrado calmarle prometiéndole que no me ocurriría nada. Las chicas también están muy preocupadas, me llaman constantemente y me visitan de vez en cuando, pero no es lo mismo. No he vuelto a recibir ningún ramo de orquídea
All rights reserved