Transcurre el verano de 2007.
Estamos en Álenhost, un pueblo perdido y retirado en una Bélgica imaginaria, donde hay animales que salen de sus oscuros escondites en la protección del bosque para organizar una escabechina cruda, sanguinolenta, y digna de referirse a ella como un simple proceso más de la cadena alimenticia.
Tenemos a seis habitantes del pueblo, seis vecinos, seis personas cualquieras que serán obligadas a caminar por un campo de minas lleno de incógnitas, recuerdos del pasado, existencialismos, amores secretos, problemas físicos y psicológicos, morales cuestionables y cadáveres.
Quinten, Arséne, Pieter, Katja, Cosette y Annelien nunca han querido esto, pero es lo que hay, y no pueden remediar que un ratoncito rabioso salga de su madriguera para dar un bocado sangriento a sus vidas.
El animalito se apegará a ellas hasta desangrarlas y hasta que no quede nadie vivo.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0