Liz es una mujer felizmente casada, que decide ir a comprar a un supermercado a las afueras del pueblo, en una hora no demasiado normal. Cuando termina sus compras y está en el aparcamiento guardando en su coche las bolsas, es sorprendida por un hombre grande y la ata, la amordaza, le venda los ojos y se la lleva a la fuerza en su propio coche lejos de allí, a un lugar demasiado solitario para que Liz pueda pedir ayuda.
Ella se retuerce y lucha por escapar, por lo menos al principio, antes de comprender que todo es inútil. Ella piensa que si consigue soltarse, podría salir por la puerta y correr, pero el hombre que la ha raptado tiene otros planes…
ADVERTENCIA: Este relato contiene escenas BDSM, con sexo explícito que deja poco o nada a la imaginación. Algunas palabras utilizadas, son malsonantes y en lenguaje considerado totalmente vulgar. No es un relato apto, para menores de edad. Todo nace de la imaginación de la autora y cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.
All rights reserved